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Alimentacion para la endometriosis

Antes de empezar, es importante recalcar que, por razones obvias que se verán a continuación, la endometriosis es una enfermedad que afecta a mujeres. ¿Por qué? Pues porque se da cuando el endometrio, que es un tejido que recubre interiormente el útero y cuya función es acoger al embrión fecundado en un embarazo, se encuentra en otros lugares del cuerpo. Lo más común es que afecte a zonas como los ovarios, las trompas de Falopio o la zona de la pelvis. Aunque menos frecuente, también se puede extender más allá del aparato genital interno. 

No nos cansaremos de repetir que una correcta alimentación es la base para tener una buena salud; y, en caso de tener algún tipo de enfermedad, una de las alternativas para aliviar ciertos síntomas. La endometriosis no es ninguna excepción. De hecho, una dieta acorde a las necesidades de una mujer en esta situación pueden disminuir tanto la inflamación que causa como los niveles de estrógenos. 

La dieta de una mujer con endometriosis se enfocará a mejorar los síntomas que esta presenta. Porque, en realidad, la patología no tiene cura como tal. Como siempre y como con cada enfermedad, cada persona es un mundo completamente diferente. Está bien que te informes, que te intereses y que aprendas cosas, pero no hay mejor solución para estar tranquila que acudir a un especialista (en este caso un nutricionista), para que te ayude a formar una dieta que te funcione única y exclusivamente a ti. ¿Qué mejor que ponerte en manos de quien realmente sabe?

Síntomas de la endometriosis

Los principales síntomas de la endometriosis son:

  • Dolor pélvico. Es el principal síntoma; la cuestión es que generalmente se asocia esta molestia con el período menstrual, por lo que no se le suele dar demasiada importancia. 
  • Además, a veces también se manifiesta con dolor en el abdomen o la zona lumbar. 
  • Dolor durante o después de mantener relaciones sexuales. 
  • Dolor o molestia al orinar (más habitual durante el período). 
  • Sangrado excesivo y alterado (períodos menstruales muy abundantes o sangrados fuera de los mismos). 
  • Infertilidad (la aparición de este tejido en las trompas de Falopio hace que la posibilidad de producirse un embarazo sea muy difícil). 

¿Cómo reducir la inflamación por endometriosis?

Tal como hemos explicado, la alimentación juega un papel importante en el tratamiento o control de la endometriosis. Y es que uno de los principales problemas de esta patología es la inflamación y el consiguiente dolor que provoca. 

También lo veremos en próximos apartados, pero hay ciertos alimentos que contienen propiedades antiinflamatorias y que, por tanto, son idóneos para controlar la endometriosis. Pero atención porque, por el contrario, existen también otros productos o nutrientes que supondrían un riesgo. ¿Quieres conocer qué comidas sí y cuáles no? ¡Sigue leyendo!

Alimentos recomendados

La endometriosis posee, por tanto, un carácter inflamatorio (el sistema inmunológico no se ve capacitado para acabar con el tejido endometrial, causando una inflamación que deriva en dolor) y una base hormonal (cuya alteración empeora la sintomatología). Sabiendo esto, la dieta a llevar tendrá esas dos metas: controlar la inflamación y disminuir los niveles de estrógenos (principales hormonas sexuales femeninas que no hacen sino estimular ese tejido que crece fuera del útero, causando la endometriosis). No te preocupes si esto te suena un poco a chino de momento; más adelante te explicaremos cómo se relacionan estos conceptos.

Dieta Antinflamatoria

Un nutriente que debes consumir para tratar de mejorar la inflamación causada por la endometriosis es la vitamina D 

Además, son importantes los niveles de prostaglandinas, unas hormonas que sintetiza nuestro cuerpo a partir de ciertos ácidos grasos, con efecto antiinflamatorio. 

¿Qué alimentos contienen las que nos benefician? Pues aquellos que también tienen omega-3: pescado azul, nueces y algunos aceites. 

Más adelante explicaremos el importante papel que tiene la vitamina D en una dieta óptima para endometriosis, pero algunos alimentos ricos en este nutriente son los pescados grasos, y los huevos, entre otros.

Dieta antiestrogénica

El segundo objetivo con la dieta era reducir los niveles de estrógenos para evitar una mayor cantidad de histamina y, por consiguiente, de endometriosis. Así, hay una serie de alimentos que ayudarán a reducir los niveles de estrógenos o a mantenerlos regulares.

Por un lado, verduras crucíferas.  El brócoli, el repollo, el rábano, la rúcula o las coles de Bruselas son algunos ejemplos. Son, además, antioxidantes.

Y, por otro lado, alimentos que anulen la enzima aromatasa. A ver, empecemos por el principio. Principalmente tras la menopausia, los estrógenos necesitan de otra hormona para producirse: esta se llama andrógeno. ¿Qué ocurre? Que todavía falta una pieza para que la producción se pueda llevar a cabo; es ahora cuando la aromatasa cobra importancia. Volviendo a la endometriosis, ¿entiendes ya el problema? Si hay aromatasa, hay estrógenos; si hay estrógenos, se produce la histamina. ¿Resultado? Riesgo de aparición de endometriosis.

Por eso, es importante consumir alimentos que regulen o anulen el efecto de la aromatasa. Así, frutos rojos, ciertas legumbres y frutos secos, algunas semillas y sus aceites, frutas (manzana o naranja) y verduras (cebolla), son idóneos para combatir esa enzima.

Alimentos que debes evitar

Ya sabemos qué alimentos son idóneos para tratar de mejorar la inflamación causada por la endometriosis y también cuáles ayudan a reducir los niveles de estrógenos. ¿Qué te parece si ahora conocemos qué productos puedes evitar para no empeorar tu situación?

  • Alcohol
  • Azúcar
  • Grasas Saturadas
  • Bollería
  • Lácteos grasos
  • Embutidos
  • Refrescos
  • Mariscos
  • Cítricos
  • Enlatados de atún, caballa, mejillones.
  • Entre otros.

¿Cómo afecta la vitamina D y el calcio a la endometriosis?

Explicábamos antes que la vitamina D es uno de los nutrientes muy a tener en cuenta cuando se está tratando de combatir o controlar la endometriosis. De hecho, el Dr. Luis Carlos Páez, médico especializado en Ginecología y Obstetricia, asegura que “es sumamente frecuente que haya una deficiencia en las mujeres con endometriosis, aproximadamente entre el 70 y 90% de mujeres con endometriosis están bajas en vitamina D”. Los alimentos que mencionábamos la poseen, sí, pero la cantidad que nos aporta no es suficiente para que surta el efecto esperado con el tejido endometrial.
Es por eso que en algunas ocasiones, siempre consultando con el médico y conociendo tus perfiles analíticos de sangre, se recomienda ingerir vitamina D (y también calcio) en forma de suplemento. Se ha demostrado que son una gran ayuda a la hora de disminuir los dolores, molestias e inflamaciones.

Menú para tratar la endometriosis

No debemos confundir una dieta para bajar de peso con un menú específico para algún tipo de patología, como es en este caso la endometriosis. 

Parece ser que algunas dietas hipocalóricas o bajas en hidratos como la dieta cetogénica, pueden  ayudar a mejorar los síntomas derivados de la endometriosis, pero lo mejor es realizar una dieta personalizada.

Aquí tienes un ejemplo de menú para un día, basado en las recomendaciones que te damos en este artículo. 

Desayuno 1 taza de kéfir con copos de avena integral y fresas 
Media mañana 1 mandarina y un puñado de nueces 
Comida Coliflor al horno con aceite de oliva virgen extra

Salmón a la plancha con pimientos 

Merienda Tostada integral con aguacate + pera 
Cena Crema de verduras con semillas tostadas 

Tortilla de cebolla con guarnición de escarola

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Las dietas milagro y su falsa expectativa

Cada cierto tiempo, normalmente en primavera (coincidiendo con la «operación bikini») y después de los excesos navideños, nos encontramos con publicidad de nuevos métodos y productos que nos prometen deshacernos fácilmente de los kilos de más. Nos vienen rápidamente a la cabeza la dieta de la piña, la de la alcachofa, la famosa dieta Dukan, productos «captagrasas», batidos, pastillas «quemagrasas» y demás opciones a cuál más original.

Seguramente muchos de vosotros habéis recurrido en algún momento a alguno de estos productos o conocéis a alguien que lo haya hecho. ¿Recordáis el resultado? En el mejor de los casos fue bueno y no tuvo repercusiones para vuestra salud (aunque muy poco duradero con total seguridad: el peso perdido se recupera enseguida) pero debemos recordar que los riesgos son grandes y hay casos que han costado la vida a algunos consumidores. Concretamente este tipo de dietas y productos milagro pueden:

  • Provocar deficiencias de micronutrientes como vitaminas y minerales, que se traducen en síntomas tales como caída del cabello, debilidad de las uñas, mareos, astenia, etc. y/o situaciones de desnutrición.
  • Provocar cambios metabólicos que faciliten la ganancia de peso futura y aumenten la dificultad para perderlo (el conocido efecto «yo-yo» y situaciones donde parece que «engorda hasta el aire»).
  • Favorecer el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria (bulimia, anorexia, etc.), de enorme gravedad y peor pronóstico que la propia obesidad.
  • Empeorar el riesgo cardiovascular y, por lo tanto, favorecer la aparición de hipertensión, trombosis, infarto de miocardio, etc.
  • Transmitir mitos alimentarios y conceptos erróneos sobre la obesidad y su tratamiento.
  • Afectar negativamente al estado anímico y psicológico del paciente.

Para evitar caer en una dieta milagro es imprescindible saber reconocerla. Todas cumplen, al menos, una de estas características:

  • Prometen resultados rápidos.
  • Prometen resultados asombrosos o mágicos (ej.: «cura milagrosa», «ingrediente secreto», «antiguo remedio», «punto de estimulación del hambre», «termogénesis» etc.).
  • Prohíben el consumo de un alimento o grupo de alimentos.
  • Contienen afirmaciones que contradicen a colectivos sanitarios de reputación reconocida.
  • Incluyen relatos, historias o testimonios sin documentar, para aportar credibilidad.
  • Se pueden autoadministrar o implementar sin la participación de profesionales sanitarios cualificados («hágalo usted mismo»).
  • Contienen listados de alimentos buenos y malos.
  • Exageran o distorsionan la realidad científica de un nutriente o alimento.
  • Incluyen o se basan en el consumo de preparados que vende quien promueve el tratamiento dietético.
  • Los preparados a consumir (productos dietéticos o similares) tienen un coste muy elevado si los comparamos con el valor económico de obtener los mismos resultados comiendo alimentos comunes.
  • Garantizan los resultados o prometen devolver el dinero si no funciona.
  • Contienen afirmaciones que sugieren que el producto es seguro, ya que es natural.
  • Suelen desligarse de los posibles efectos adversos de su uso con frases parecidas a: «el autor o el fabricante no se responsabiliza de…».
  • Contienen conclusiones simplistas extraídas de un estudio científico complejo o recomendaciones basadas en estudios insuficientes o mal diseñados y que, por tanto, no son fiables. Muchas veces se venden como «gran descubrimiento científico».

La alimentación es un pilar básico de la salud y por ello debemos recurrir a profesionales sanitarios cualificados y formados para asesorar de forma individualizada a cada paciente que requiera modificar sus hábitos. Una de las funciones de los dietistas-nutricionistas es ayudar a perder peso sin riesgos, mediante la adopción de un estilo de alimentación saludable que pueda mantenerse en el tiempo y sin la necesidad de recurrir a ningún producto milagro. Como paciente, asegúrate siempre de que quien te atiende tiene la correspondiente titulación universitaria y está colegiado, y duda de aquellos que te vendan los productos que ellos mismos recomiendan.

 

Falsas expectativas

Los resultados del informe apuntan a que realizar dietas milagro se fundamenta principalmente en una “expectativa” de resultados, más que en una realidad, una circunstancia que a juicio de los autores del informe podría cambiar si hubiera “mayor conocimiento sobre los riesgos y los efectos secundarios” que tienen este tipo de dietas y si existiera “mayor atención de nutrición y dietética en los centros públicos de salud”, un dato al que se refieren 9 de cada 10 encuestados. Actualmente, la mitad de los entrevistados que ha hecho una dieta de este tipo en algún momento se debe a que alguien cercano (que la ha hecho o la está haciendo) se la ha recomendado.

Dukan y Detox, entre las más famosas

Tan solo 2 de cada 10 encuestados (22%) reconoce haber hecho una dieta milagro, un porcentaje similar al de personas que realizan otros tipos de dietas (27%) y que asciende a casi la mitad (45%) cuando se les pregunta si conocen a alguien de su entorno próximo que ha seguido una dieta milagro. Entre las dietas milagro más conocidas, destaca la Detox y la Dukan. El 8% de los entrevistados reconocen haber hecho esta última en algún momento.

Hasta seis meses haciendo dieta

El 81% de quienes han seguido una dieta milagro han realizado entre 1 y 3 dietas de media en los últimos años. La mayoría las hace entre una semana y un mes (40%), seguida de las personas que lo hacen entre tres y cuatro meses (31%) y las que emplean más de seis meses (13%). Según el informe, el porcentaje de personas que dedican más tiempo a hacerla se incrementa ligeramente con la edad.

Compra de productos

Las dietas milagro aparecen asociadas en la mayoría de casos a la compra de algún producto. Seis de cada 10 personas (56%) que han seguido una dieta milagro manifiestan haber adquirido productos concretos y considerados como necesarios para llevarla a cabo. De nuevo, las mujeres con menos ingresos y menor nivel educativo, representan el grupo de población que más consume estos productos para poder hacerla.

Enfermedad cardiovascular y depresión

Los expertos ponen de manifiesto que las dietas milagro pueden tener efectos negativos sobre la salud. Entre ellos destacan el aumento del riesgo de mortalidad total y en particular, por enfermedad cardiovascular; y aumento del riesgo de daño hepático y renal, entre otras. También destaca el llamado “efecto yo-yo”, que consiste en recuperar el peso perdido (o incluso más) una vez se abandona la dieta y el programa de pérdida de peso

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PAPEL DE LA CULPA CUANDO COMES

La culpa al comer puede influir en nuestro estado emocional, pues la ansiedad o el estrés se puede confundir con el hambre, lo cual nos afecta tanto a la salud mental como física, por comer ciertos alimentos provocando episodios de atracones o restricciones excesivas en lugar de disfrutar de la comida,

La presión social y cultural y los estándares de belleza o salud impuestos pueden generar culpa si sentimos que nuestros hábitos alimenticios no cumplen con ellos.

Una alimentación saludable es clave con la ayuda de un profesional nutricionista, abordar esta emoción es crucial para fomentar hábitos saludables 

La culpa puede llevar a comportamientos extremos, como restricciones alimentarias, atracones o ciclos de dieta que perpetúan una relación tensa con la comida, en lugar de ver la comida como fuente de nutrición y placer, se convierte en un motivo de juicio y autocastigo. 

Con los profesionales expertos en nutrición aprenderás pautas a identificar la diferencia de hambre y saciedad, antes, durante y después de comer y que todos los alimentos pueden formar parte de la alimentación para poder guiarte a través de la educación alimentaria a sentirte mejor y disfrutar del placer de la comida, aprendiendo que todos los alimentos tienen un lugar en una dieta equilibrada y que ningún alimento «es malo» en moderación.

Desmontan mitos sobre la comida y la necesidad de perfección en la dieta restricciones alimentarias, dietas extremas o reglas estrictas suelen llevar a «transgresiones» que desencadenan culpa.

Autoexigencia excesiva: Tener expectativas poco realistas sobre el propio cuerpo o hábitos alimenticios intensifica la culpa.

Disfrutando de la comida y ayudan a redefinir el acto de comer como un momento de conexión con el cuerpo ya la culpa puede contribuir a trastornos como ansiedad, depresión o trastornos de la conducta alimentaria.

Dedica tiempo a saborear los alimentos, comer despacio y prestando atención a cada bocado permite disfrutar plenamente de los sabores, texturas y aromas, masticar lentamente también ayuda a que el cerebro registre la saciedad, evitando comer en exceso y reduciendo así la probabilidad de sentir remordimientos.

 

«No viniste al mundo a contar calorías, viniste a vivir. Come, disfruta, sigue adelante.»


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TENGO EL HIGADO GRASO. ¿QUE PUEDO HACER DE COMER?

Un paciente con hígado graso, también conocido como esteatosis hepática, puede presentar una acumulación excesiva de grasa en el hígado, es más común en personas con sobrepeso u obesidad, diabetes, hipertensión arterial y dislipidemia.

 

Es importante un cambio en el estilo de vida, como la dieta y la pérdida de peso, para ello podrás consultar a los especialistas de la nutrición que te realizaran un seguimiento adecuado y personalizado del tratamiento según tus necesidades específicas.

Estos cambios pueden ser muy efectivos para mejorar la salud del hígado y prevenir complicaciones.

  • La dieta Mediterránea rica en frutas, verduras, granos integrales, pescado y grasas saludables como el aceite de oliva. Este tipo de dieta ha demostrado ser beneficiosa para reducir la grasa hepática.

  • Evitar alimentos procesados ya que el consumo de azúcares refinados, carbohidratos simples y grasas trans,  pueden empeorar la acumulación de grasa en el hígado.

  • Aumentar la ingesta de fibra,  los alimentos ricos en fibra, como legumbres, frutas y verduras, ayudan a mejorar la salud metabólica.

  • Controlar las porciones y mantén un equilibrio calórico para evitar el aumento de peso, que es un factor de riesgo para el hígado graso

  • Una dieta baja en harinas refinadas, azúcares y alcohol, junto con la práctica regular de ejercicio.

 

Consejos de un estilo de vida saludable:

  • Ejercicio regular ya que la actividad física, como caminar, nadar o hacer ejercicios aeróbicos, ayuda a reducir la grasa acumulada en el hígado.

 

  1. Consumir calorías suficientes: Aumenta la ingesta calórica diaria eligiendo alimentos nutritivos y densos en energía, como frutos secos, semillas, aguacates y mantequilla de maní.

 

  • Evitar el alcohol pues el alcohol puede agravar la condición, incluso si el hígado graso no es de origen alcohólico.

 

  • Controlar el  peso entre un 5% y un 10% del peso corporal puede marcar una gran diferencia en la salud hepática.

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Desmitificando la Alimentación de Verano: Mitos vs Realidades

Con la llegada del verano, surgen una serie de mitos sobre la alimentación que pueden confundir a muchas personas.

En Nutrieat, queremos desentrañar estos mitos y ofrecerte información precisa para que disfrutes de una alimentación saludable durante el verano.

Mito 1: Comer sandía provoca indigestión.

Realidad: La sandía es una fruta refrescante y deliciosa que, lejos de causar problemas digestivos, es fácilmente digerible debido a su alto contenido de agua. Además, es una excelente fuente de vitaminas y minerales, como la vitamina C y el licopeno, que ayudan a mantener una piel sana y protegen contra los daños causados por los radicales libres.

Mito 2: Las ensaladas no son suficientes para una comida completa.

Realidad: Las ensaladas pueden ser una opción nutritiva y satisfactoria para una comida completa, siempre que se incluya una variedad de ingredientes que proporcionen los nutrientes necesarios. Agregar proteínas junto con grasas saludables como aguacate, asegura que la ensalada sea equilibrada y satisfactoria.

Mito 3: No es necesario beber agua si se consume suficiente fruta.

Realidad: Aunque las frutas son una excelente fuente de hidratación debido a su alto contenido de agua, no son suficientes por sí solas para mantener una hidratación adecuada, especialmente durante los calurosos días de verano. Es fundamental beber agua regularmente a lo largo del día para mantenerse hidratado y apoyar el buen funcionamiento del cuerpo.

También te ofrecemos una serie de recomendaciones para que puedas disfrutar de un verano saludable y una alimentación equilibrada:

  • Mantén una ingesta adecuada de líquidos, especialmente agua, para prevenir la deshidratación.
  • Incluye una variedad de frutas y verduras frescas de temporada en tu dieta para obtener una amplia gama de nutrientes.
  • Opta por opciones de proteínas magras, como pescado, pollo sin piel y tofu, para mantener la saciedad y apoyar la reparación muscular.
  • Limita el consumo de alimentos procesados y ricos en azúcares añadidos, y elige opciones más saludables y naturales.
  • Disfruta de comidas al aire libre con amigos y familiares, pero mantén el control de las porciones y elige opciones más saludables siempre que sea posible.

En Nutrieat, estamos aquí para ofrecerte orientación y apoyo para mantener una alimentación equilibrada y saludable durante todo el año.

No dudes en contactarnos para obtener más información y comenzar tu viaje hacia una vida más saludable y feliz.

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Descubre el Poder de una Alimentación Consciente: Transforma tu Salud y Vitalidad.

Bienvenido a Nutrieat, donde creemos firmemente en el gran impacto que produce una alimentación consciente en tu salud y bienestar general.

Descubre como adoptar este enfoque puede cambiar tu vida para mejor y brindarte una sensación de vitalidad renovada.

¿Qué es una alimentación consciente?

La alimentación consciente es conectarte con las elecciones alimenticias de una forma consciente y reflexiva.

Debes de prestar plena atención a lo que comes, cómo lo comes y cómo te hace sentir. Se trata de cultivar una relación saludable y equilibrada con la comida.

La alimentación es de gran importancia pues no sólo nutre tu cuerpo a nivel físico, sino que también promueve el bienestar mental y emocional.

Además, existen varias razones por las que adoptar una alimentación consciente:

  1. Salud Física: una alimentación consciente implica consumir alimentos nutritivos y equilibrados, lo que proporciona al cuerpo los nutrientes necesarios para funcionar de manera óptima. Esto puede ayudar a prevenir enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares.
  2. Bienestar Mental y Emocional: la conexión entre la alimentación y la salud mental y emocional es significativa. Una alimentación consciente puede ayudar a reducir el estrés, la ansiedad y la depresión al promover una relación más saludable con la comida y fomentar la atención plena en el momento presente.
  3. Control del Peso Corporal: la alimentación consciente fomenta una mayor conciencia de las señales de hambre y saciedad del cuerpo, lo que puede ayudar a evitar comer en exceso y desarrollar hábitos alimenticios más saludables.
  4. Digestión y Absorción de Nutrientes: comer conscientemente implica tomar el tiempo para saborear y disfrutar cada bocado, lo que puede mejorar la digestión y la absorción de nutrientes. Esto asegura que el cuerpo obtenga el máximo beneficio de los alimentos que consumes.

En Nutrieat, estamos aquí para guiarte en tu viaje hacia una alimentación consciente y una vida más saludable y plena.

¡Descubre el poder transformador de una alimentación consciente y comienza tu viaje hacia una salud y vitalidad óptimas hoy mismo!

 

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5 ALIMENTOS IMPRESCINDIBLES EN TU LISTA DE LA COMPRA SALUDABLE

Los precios no ayudan, pero si quieres cuidar tu salud de verdad, tienes sí o sí que cuidar los alimentos que tomas y empezar a cuidar el valor nutricional en todas las comidas que realizas a lo largo de tu vida.

En este sentido, hay una serie de imprescindibles que no deben faltar en tu lista de la compra semanal si quieres mantener unos hábitos alimentarios correctos y cuidar tu calidad de vida como te mereces. Veamos ejemplos de algunos de ellos:

LEGUMBRES

Son fuentes estupendas de proteína vegetal, tremendamente ricas en fibra. Reducen la diabetes tipo 2, previenen las enfermedades cardíacas y muchos beneficios más.

FRUTOS SECOS

Al natural, lo tienen casi todo: son ricos en valiosos ácidos grasos, en proteína, vitaminas y minerales. Tómalos como aperitivo entre comidas, en un batido o en un bol de cereales por la mañana.

HUEVOS

Están repletos de vitaminas y además, contienen todos los 9 aminoácidos esenciales (valina, leucina, isoleucina, histidina, lisina, metionina, triptófano, fenilalanina y treonina).

VERDURAS DE HOJA VERDE

Asegúrate de tenerlas siempre en tu lista de la compra. Escógelas según su temporada y serán un alimento muy versátil.

CHOCOLATE NEGRO

El cacao está lleno de flavonoides (fitonutrientes) así que también se considera un superalimento. El chocolate negro no solo reduce la inflamación, también puede ayudar a reducir la presión arterial.

Son solo algunos ejemplos de alimentos repletos de propiedades, sabrosos, y con enorme valor nutricional. Recuerda que en Nutrieat cuentas con un equipo de profesionales dispuesto a ayudarte a mejorar tu calidad de vida a través de unos buenos hábitos alimenticios.

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MEJORA TU SISTEMA INMUNITARIO A TRAVÉS DE LA ALIMENTACIÓN.

El sistema inmunitario es el encargado en nuestro cuerpo de combatir infecciones y otras enfermedades. Está formado por diferentes órganos como las amígdalas, el timo, ganglios linfáticos, bazo, apéndice, etc.

Aunque es cierto que un solo tipo de alimento no nos va a proteger frente a una determinada enfermedad, un conjunto de alimentos y hábitos saludables hacen que nuestro sistema inmunológico sea más fuerte y tengamos menos riesgo de enfermar.

Los alimentos que más lo fortalecen son aquellos ricos en vitaminas y minerales como el cobre, zinc, hierro y selenio.

 Os mostramos una lista con los mejores alimentos para el sistema inmune.

  • Frutas, en especial los cítricos, ya que conllevan Vit C  y los frutos rojos como frambuesas, arándanos, moras…  pues contienen muchos antioxidantes.
  • Carne blanca: un ejemplo es el pollo, rico en vitamina B6, favorece la creación de nuevos globulos rojos.
  • Verduras:  todas las verduras son beneficiosas, las espinacas contienen vitamina C y betacarotenos. El boniato es rico en vitamina A. El pimiento contiene más vitamina C que los cítricos. 
  • Pescado azul: tiene un gran contenido en Omega 3, ya sea fresco o en conservas.
  • Lácteos: los fermentados son lo que más contribuyen al sistema inmune como el yogurt o el kéfir.
  • Especias: ajo y jengibre. Recuerda que el jengibre es un antiinflamatorio natural. 
  • Grasas saludables: los frutos secos son ricos en Vit E.

Recordad la hidratación, es fundamental para nuestra mucosa corporal, pues es la primera zona de contacto de nuestro cuerpo con virus, bacterias y otros gérmenes. Si se encuentra deshidratada es más fácil pasarla para estos patógenos.

Es conveniente disminuir o restringir el tabaco y el alcohol, pues son inmunosupresores.

 Y, por último, pero no menos importante, recuerda realizar ejercicio físico siempre que puedas y tener buen descanso.

 Esperamos que os haya sido de ayuda. Si quieres asesoramiento personalizado no dudes en ponerte en contacto con nutrieat.

Bibliografía: 

  1. Vilaplana i Batalla M. Nutrición y sistema inmunitario. Farm prof (Internet) [Internet]. 2015 [citado el 28 de febrero de 2022];29(6):22–5. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-farmacia-profesional-3-articulo-nutricion-sistema-inmunitario-X0213932415442091

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