Consejos

ANSIEDAD AL RETOMAR LA DIETA

¿Por qué tengo ansiedad por la comida?

  1. Descontrol de horarios en las comidas durante los fines de semana.
  2. Puede ser que en las comidas de los findes de semana hayáis abusado más de las grasas y dulces, y hayáis tenido una ingesta insuficiente de vitaminas, sales minerales, etc…, los cuales son necesarios para el buen funcionamiento del sistema nervioso.
  3. Comidas más abundantes, con lo que habéis podido hacer el estómago “más grande”.

¡ESTO TIENE SOLUCIÓN! En unos días y con estas pautas.


La ansiedad se evita teniendo comidas ordenadas, cada tres o cuatro  horas. Desayuno en la mañana, seguidamente debemos tomar  comida ligera a media mañana, merienda y cena. 

Fraccionando así las comidas puede dar sensación de comer mucho,  pero hay que comer menos cantidad, con eso se controla la  ansiedad, si aun así se necesita comer algo más, se puede beber un  vaso de agua, comer fruta o un puñado de frutos secos en porción,  siendo una fuente rica de proteínas que va a generar saciedad. 

Realizando un régimen fraccionado respetando los horarios de  alimentación y sin pasar más de cuatro horas sin comer, lo más  probable es que el tema de ansiedad, se tenga mucho más  controlado.

La ingesta de alimentos ricos en proteínas como lácteos,  huevos, jamón de pavo, etc… nos van a ayudar a mantenernos  satisfechos por más tiempo

No comprar ni cocinar cuando se tiene hambre.

Este tipo de productos nos ayudan bastante, también  la fibra, lo alimentos con alto contenido de fibra, granos enteros,  como por ejemplo panes integrales, arroz integral, pastas integrales  nos ayudan mucho a la saciedad.

Levantarse de la mesa en el momento en que se ha terminado de comer.

También hacer ejercicio tres o cuatro veces a la semana, es bueno  para poder controlar la ansiedad.

En definitiva, respetar los horarios y comer cada tres a cuatro horas y  sobre todo aprender a identificar cuál es la real causa que me está  generando ganas de comer.

 

 

Si aún así necesitas ayuda, puedes pedir cita con nosotras

Equipo Centro Nutrieat

Consejos

HAMBRE REAL HAMBRE o EMOCIONAL

Hoy venimos a explicaros la diferencia entre el hambre real y hambre emocional.
A veces pensamos que siempre que tenemos ganas de comer algo es por hambre, pero… ¿es
real o emocional?
A continuación, os vamos a mostrar una tabla con las diferencias entre cada uno de ellos:
HAMBRE REAL HAMBRE EMOCIONAL

HAMBRE REAL HAMBRE EMOCIONAL
Cualquier alimento lo sacia. Nos apetece un alimento en especial.
Puede esperar. Aparece de forma urgente.
Después de comer nos sentimos llenos y confortables. Aun encontrándonos satisfechos seguimos comiendo.
No hay remordimientos tras la ingesta. En ocasiones, nos sentimos culpables, avergonzados o mal tras haber ingerido los alimentos.
Aparece síntomas: dolor de barriga, ruidos intestinales, mareo… Ansiedad, nerviosismo…

 

Por poneos un ejemplo, cuando llevamos varias horas sin comer y el simple hecho de comer
una manzana, unas lentejas o cualquier cosa que nos pueda nutrir nos parece bien, estamos
teniendo hambre real.
Sin embargo, cuando hemos terminado de comer y aun así estamos pensando en una onza de
chocolate pese a haber realizado una buena ingesta de alimentos, nos encontraríamos frente
al hambre emocional.
El hambre emocional puede aparecer en muchas ocasiones por estrés, por aburrimiento, o
por cualquier tipo de emoción, incluso por costumbre. Vivimos en una sociedad en la que
utilizamos la comida como recompensa o como castigo, utilizamos la comida en eventos de
diversión, cocinamos para demostrar amor, amistad, gratitud y, sin embargo, también la
utilizamos para aliviar el miedo y la incertidumbre, para pasar el tiempo. Seguro que os suenan
frases del tipo: me lo merezco, es fin de semana, lo necesito…
Para evitar tener estas sensaciones tan a menudo, el primer paso es reconocer el hambre
emocional, con eso ya hemos dado un paso gigante, es estupendo tener consciencia y analizar
los sentimientos o situaciones que te han llevado a ello, para poder trabajar con ellos.
Es aconsejable realizar técnicas de relajación, ayuda a controlar el estrés y por tanto que
aparezcan menos estos episodios de hambre emocional. Si añadimos dormir las horas
recomendadas, también sumamos puntos para mejorar.
Busca otro tipo de recompensas o actividades: haz deporte, lee un libro, habla con alguien de
lo que te pasa…
Respecto a la alimentación, intenta llevar unos horarios definidos, planifica tus menús,
hidrátate, crea una rutina y sobre todo ten alimentos saludables en casa, esto ayudará a no
caer en opciones menos saludables, que son las que nos suelen apetecer más. Lleva una dieta
variada y equilibrada, algo que sea posible mantener en el tiempo, no sirve de nada comer solo
ensalada durante una semana, eso es imposible que dure para toda la vida.
Recordad: La comida debe ser nuestra aliada para tener una vida saludable y feliz.

No dudéis en contactar con nuestro centro para consulta nutricional o psicológica.