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COMO CREAR UN PLATO SALUDABLE

Construir un plato saludable no tiene por qué ser complicado. Una alimentación equilibrada consiste, en gran medida, en combinar diferentes grupos de alimentos y elegir alimentos variados que aporten los nutrientes que nuestro organismo necesita.

Una forma práctica de organizar las comidas es utilizar el método del plato saludable. Esta herramienta permite visualizar fácilmente qué cantidad aproximada de cada grupo de alimentos podemos incluir en una comida principal.

Como orientación general, podemos dividir el plato en tres partes:

  • La mitad del plato: verduras y hortalizas.
  • Un cuarto del plato: alimentos ricos en proteínas.
  • El otro cuarto: alimentos ricos en hidratos de carbono, preferentemente integrales.

Además, podemos acompañar la comida con agua y, según las necesidades individuales, completar con una pieza de fruta y otros alimentos.

1. La mitad del plato: verduras y hortalizas

Las verduras y hortalizas deberían ocupar una parte importante de nuestras comidas. Son alimentos que aportan fibra, vitaminas, minerales y otros compuestos beneficiosos para la salud.

No es necesario consumir siempre las mismas verduras. Variar los alimentos permite disfrutar de diferentes sabores y obtener distintos nutrientes.

Algunas opciones son:

  • Tomate.
  • Zanahoria.
  • Pimiento.
  • Calabacín.
  • Brócoli.
  • Espinacas.
  • Lechuga.
  • Coliflor.
  • Berenjena.
  • Judías verdes.

Puedes consumirlas crudas, cocinadas, al vapor, al horno, salteadas o en preparaciones como cremas y ensaladas.

Un consejo sencillo

Intenta que tus comidas sean coloridas y variadas. Combinar verduras de diferentes colores puede hacer que el plato resulte más atractivo y facilite la variedad alimentaria.


2. Un cuarto del plato: alimentos ricos en proteínas

Las proteínas son nutrientes esenciales para el organismo y participan en funciones como el mantenimiento de los músculos y otros tejidos.

Podemos encontrar proteínas tanto en alimentos de origen animal como vegetal.

Entre las opciones se encuentran:

  • Pescado.
  • Huevos.
  • Pollo y otras carnes.
  • Legumbres como lentejas, garbanzos y judías.
  • Tofu y otros derivados de la soja.
  • Frutos secos y semillas.

Una alimentación saludable puede incluir diferentes fuentes de proteínas, dando importancia a la variedad.

¿Es necesario comer carne todos los días?

No necesariamente. Las legumbres, el pescado, los huevos y otras fuentes de proteínas pueden formar parte de una alimentación equilibrada. Lo importante es adaptar la alimentación a las necesidades, preferencias y circunstancias de cada persona.


3. Un cuarto del plato: hidratos de carbono

Los hidratos de carbono son una importante fuente de energía. Algunos alimentos ricos en estos nutrientes son los cereales, el arroz, la pasta, el pan, las patatas y otros tubérculos.

Cuando sea posible, podemos priorizar opciones integrales o alimentos poco refinados, ya que suelen aportar más fibra.

Algunas alternativas son:

  • Arroz integral.
  • Pasta integral.
  • Pan integral.
  • Avena.
  • Patata.
  • Boniato.
  • Quinoa.
  • Otros cereales integrales.

La cantidad adecuada dependerá de factores como las necesidades energéticas, la actividad física, la edad y las características individuales.


4. No olvides las grasas saludables

Las grasas también forman parte de una alimentación equilibrada. El objetivo no es eliminarlas, sino elegir principalmente fuentes de grasas insaturadas y utilizarlas en cantidades adecuadas.

Algunos alimentos que aportan grasas saludables son:

  • Aceite de oliva virgen.
  • Frutos secos.
  • Semillas.
  • Aguacate.
  • Pescado azul.

En la cocina mediterránea, el aceite de oliva puede utilizarse como una de las principales fuentes de grasa.


5. ¿Qué bebida elegir para acompañar el plato?

El agua debería ser la bebida de referencia para acompañar las comidas y mantener una adecuada hidratación.

No es necesario recurrir habitualmente a refrescos, bebidas azucaradas o zumos para acompañar una comida.

También es importante recordar que las necesidades de hidratación pueden variar según la edad, la actividad física, la temperatura ambiental y otras circunstancias.


6. ¿Y el postre?

La fruta puede ser una opción sencilla para completar una comida. Puedes elegir frutas de temporada y variar entre diferentes tipos.

Algunas opciones son:

  • Manzana.
  • Naranja.
  • Mandarina.
  • Plátano.
  • Fresas.
  • Melón.
  • Sandía.
  • Pera.
  • Kiwi.

También pueden incorporarse otros alimentos como yogur natural, dependiendo de las preferencias y necesidades de cada persona.


Ejemplos de platos saludables

Una vez conocemos la estructura básica, aplicarla a la vida cotidiana resulta mucho más sencillo.

Ejemplo 1: plato de pescado

½ plato: ensalada de tomate, lechuga, zanahoria y pimiento.

¼ plato: pescado al horno.

¼ plato: patata cocida o asada.

Acompañamiento: agua y una pieza de fruta.

Ejemplo 2: plato con legumbres

½ plato: verduras salteadas.

¼ plato: lentejas o garbanzos.

¼ plato: arroz integral.

Acompañamiento: agua y fruta.

Ejemplo 3: comida vegetariana

½ plato: brócoli, calabacín, pimiento y berenjena.

¼ plato: tofu.

¼ plato: quinoa o arroz integral.

Acompañamiento: agua y fruta.


¿Qué alimentos deberíamos limitar?

Una alimentación saludable no consiste únicamente en añadir determinados alimentos. También es recomendable limitar el consumo habitual de productos con cantidades elevadas de azúcares libres, sal o grasas saturadas.

Entre ellos pueden encontrarse determinados productos ultraprocesados, bebidas azucaradas, bollería, dulces, snacks y otros productos de consumo ocasional.

Esto no significa que haya que considerar un alimento como “prohibido”. La alimentación saludable debe ser flexible, variada y sostenible a largo plazo.


5 consejos para preparar un plato saludable

1. Llena primero la mitad del plato con verduras

De esta forma, las hortalizas pasan a tener un papel protagonista en la comida.

2. Alterna las fuentes de proteínas

Combina legumbres, pescado, huevos, carnes y otras fuentes de proteínas según tus preferencias y necesidades.

3. Elige hidratos de carbono de buena calidad

Prioriza alimentos integrales y poco refinados cuando sea posible.

4. Utiliza grasas saludables

El aceite de oliva, los frutos secos, las semillas, el aguacate y determinados pescados son opciones interesantes.

5. Busca variedad

No necesitas comer exactamente lo mismo todos los días. Variar alimentos, colores, recetas y métodos de cocinado hace que la alimentación sea más completa y agradable.


¿El plato saludable sirve para todo el mundo?

El método del plato saludable es una herramienta orientativa para facilitar la planificación de comidas, pero no sustituye una valoración nutricional individual.

Las necesidades alimentarias pueden variar considerablemente según la edad, actividad física, estado fisiológico, objetivos personales y determinadas situaciones de salud.

Por ello, cuando existen necesidades nutricionales específicas, enfermedades o dudas sobre la alimentación, es recomendable consultar con un profesional sanitario cualificado.


Conclusión: comer saludable puede ser más sencillo

Saber cómo construir un plato saludable puede ayudarnos a tomar mejores decisiones alimentarias sin necesidad de complicar nuestras comidas.

Como punto de partida, podemos pensar en una combinación sencilla: la mitad del plato de verduras y hortalizas, un cuarto de alimentos ricos en proteínas y otro cuarto de alimentos ricos en hidratos de carbono, acompañando la comida con agua y eligiendo alimentos variados y poco procesados con mayor frecuencia.

No se trata de buscar la perfección en cada comida, sino de construir unos hábitos saludables que podamos mantener en el tiempo.

Una alimentación equilibrada empieza con decisiones sencillas que podemos incorporar poco a poco a nuestra vida cotidiana.

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El papel del estrés y el sueño en la inflamación


Cuando hablamos de inflamación, muchas veces pensamos únicamente en la alimentación. Y aunque lo que comemos influye mucho, hay otros factores igual de importantes que a menudo pasan desapercibidos: el estrés y el descanso.

El cuerpo no entiende solo de calorías o nutrientes. También responde constantemente a cómo vivimos, cuánto descansamos y al nivel de tensión al que estamos sometidos cada día.

El estrés: una señal de alarma constante para el organismo

El estrés es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones que interpreta como una amenaza. En momentos puntuales puede ser útil, porque nos ayuda a reaccionar y adaptarnos.

El problema aparece cuando ese estado de alerta se mantiene de forma continua.

Trabajo, preocupaciones, falta de tiempo, exceso de responsabilidades, presión constante o incluso el ritmo acelerado del día a día hacen que muchas personas vivan con el sistema nervioso hiperactivado.

Cuando esto ocurre, el organismo libera de manera mantenida hormonas como el cortisol y la adrenalina. A corto plazo no supone un problema, pero si el estrés se prolonga en el tiempo, el cuerpo empieza a sufrir desgaste.

¿Cómo influye el estrés en la inflamación?

El estrés crónico puede alterar el funcionamiento del sistema inmunitario y favorecer un estado inflamatorio mantenido.

Esto sucede porque el organismo permanece continuamente preparado para “defenderse”, aunque no exista una amenaza real.

Con el tiempo, esa activación constante puede provocar:

  • Mayor producción de sustancias inflamatorias
  • Alteraciones hormonales
  • Más estrés oxidativo
  • Problemas digestivos
  • Peor recuperación física
  • Fatiga persistente

Además, el estrés suele ir acompañado de hábitos que también favorecen la inflamación:

  • Dormir peor
  • Comer más rápido o peor
  • Mayor consumo de ultraprocesados
  • Menos actividad física
  • Más ansiedad y cansancio mental

Es decir, no solo afecta directamente al organismo, sino también a nuestras conductas diarias.

Dormir mal también inflama

El sueño es uno de los momentos más importantes para la recuperación del cuerpo.

Mientras dormimos, el organismo regula hormonas, repara tejidos, equilibra el sistema nervioso y controla múltiples procesos relacionados con la inflamación.

Cuando dormimos poco o con mala calidad, el cuerpo no puede completar correctamente esos procesos de reparación.

Diversos estudios han observado que la falta de sueño se relaciona con un aumento de marcadores inflamatorios en el organismo.

Incluso unas pocas noches durmiendo mal pueden generar:

  • Más cansancio físico y mental
  • Alteraciones del apetito
  • Peor control glucémico
  • Mayor sensación de hinchazón
  • Más dificultad para recuperarse

El cuerpo interpreta la falta de descanso como una situación de estrés adicional.

Estrés y sueño: dos factores que se retroalimentan

El problema es que el estrés y el mal descanso suelen ir de la mano.

El estrés dificulta conciliar el sueño y empeora su calidad. Y dormir mal hace que el organismo tolere peor el estrés al día siguiente.

Esto crea un círculo que favorece aún más los procesos inflamatorios:

Más estrés → peor sueño → más inflamación → peor recuperación → más estrés.

Muchas personas viven atrapadas en esta dinámica sin ser plenamente conscientes.

La importancia de bajar el ritmo

En ocasiones buscamos soluciones complejas para mejorar la salud, cuando el cuerpo necesita algo mucho más básico: descanso y calma.

Gestionar el estrés no significa eliminar los problemas, sino aprender a darle al organismo momentos de recuperación.

Del mismo modo, dormir bien no es un lujo ni una pérdida de tiempo. Es una necesidad fisiológica imprescindible para que el cuerpo funcione correctamente.

Pequeñas acciones que ayudan a reducir la inflamación

  • Priorizar horas de sueño suficientes
  • Mantener horarios regulares
  • Reducir pantallas antes de dormir
  • Hacer pausas durante el día
  • Practicar actividad física moderada
  • Buscar momentos de desconexión
  • Comer con más calma y presencia

No hace falta hacerlo perfecto. A veces, pequeños cambios sostenidos tienen un impacto enorme sobre cómo se siente el cuerpo.

Conclusión

La inflamación no depende únicamente de la alimentación. El estrés crónico y la falta de sueño pueden mantener al organismo en un estado constante de alerta y dificultar su capacidad de recuperación.

Por eso, cuidar la salud también implica aprender a descansar, reducir el ritmo y darle al cuerpo el tiempo necesario para recuperarse.

Dormir mejor y vivir con menos estrés no solo mejora cómo nos sentimos: también ayuda a nuestro organismo a funcionar de forma más equilibrada.

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COMO VOLVER A LA RUTINA TRAS LAS FIESTAS NAVIDEÑAS

COMO VOLVER A LA RUTINA TRAS LAS FIESTAS NAVIDEÑAS.

Hay un que dicho que dice: “eres lo que comes de Reyes a Nochebuena, no de Nochebuena a Reyes”. Con esto quiero deciros que lo mas importante tras estas fiestas es no intentar compensar, sino volver a la rutina de siempre y para ellos os voy a dejar algunos consejos.

  • Que tu bebida por excelencia sea el agua: puedes tomarla de diferentes maneras como en infusiones, con trozos de fruta para que coja sabor, etc. Por supuesto, tómala en todas las comidas.
  • Los cereales (pan, pasta,arroz …)que consumas, sin son integrales mejor: aumentan la saciedad y mejoran el tránsito intestinal.
  • Que en todas tus comidas haya alimentos con proteínas. Recuerda las carnes magras, el huevo, el pescado y las legumbres son una fuente saludable de proteínas. Intenta que varíen cada día.
  • Añade a tu alimentación frutos secos, al natural o tostados.
  • Que en tu día a día haya al menos de 3-5 raciones de fruta y verdura.
  • Realizar deporte. Es buena época para volver a nuestra rutina deportiva o si aún no la tienes probar nuevos deportes para encontrarla.
  • Intenta utilizar el aceite de oliva para cocinar en vez de aceites de semillas.
  • Evita embutidos, carnes grasas y el alcohol.
  • Para organizarte y no dedicar tanto tiempo a cocinar puedes probar a realizar el batch cooking, te dejo el enlace donde explico en que consiste aquí mismo: https://nutrieat.esdescubre-que-es-el-batch-cooking/
  • En el caso de querer bajar de peso tras estos días, debemos proponernos objetivos realistas.

Para cualquier consulta o si te apetece establecer una dieta o plan de comidas saludables y nutritivas, no dudéis en poneos en contacto con nosotras en el Centro Nutrieat o en nuestra web.

Ánimo es un buen año para cumplir nuestros deseos y mejorar nuestra salud.

 

 

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TALLER APRENDE A GESTIONAR LAS EMOCIONES CON LA COMIDA

La alimentación y las emociones están estrechamente vinculadas y eso lo demuestra el hecho de que al comer un dulce generalmente nos sentimos más relajados y mejor, también hemos dicho que hay alimentos que por estimular la liberación de serotonina nos ayudan a sentirnos mejor.

Aprende a gestionar esas emociones que no podemos controlar con la ayuda de nuestro taller presencial …. ¡ APUNTATE EN NUESTRO ENLACE  !