Ozempic es el nombre comercial de un medicamento cuyo principio activo es la semaglutida. Pertenece al grupo de los medicamentos conocidos como agonistas del receptor GLP-1 y está indicado principalmente para el tratamiento de la diabetes tipo 2, siempre bajo prescripción y seguimiento médico.
Uno de sus efectos es disminuir el apetito y aumentar la sensación de saciedad, por lo que algunas personas experimentan una reducción de la ingesta de alimentos y, como consecuencia, una pérdida de peso. Este efecto ha hecho que los medicamentos basados en semaglutida hayan adquirido una gran relevancia en el ámbito del control del peso.
Sin embargo, perder peso durante el tratamiento no significa necesariamente que la alimentación sea nutricionalmente adecuada. Cuando el apetito disminuye considerablemente, puede resultar más difícil alcanzar las necesidades de proteínas, vitaminas, minerales, fibra y líquidos.
¿Por qué Ozempic puede favorecer la pérdida de peso?
La semaglutida actúa sobre las vías relacionadas con la regulación del apetito y la saciedad. Entre sus efectos se encuentra un aumento de la sensación de plenitud y una reducción del hambre, lo que puede hacer que la persona coma menos cantidad.
La pérdida de peso puede estar relacionada, por tanto, con una menor ingesta energética. No obstante, los resultados varían entre personas y dependen de factores como la alimentación, la actividad física, el estado de salud y la duración del tratamiento.
Por este motivo, el objetivo no debería centrarse únicamente en que la báscula marque un número menor. También es importante preservar la masa muscular y mantener una alimentación nutricionalmente completa.
La alimentación sigue siendo importante
Una reducción del apetito puede hacer que algunas personas pasen de comer en exceso a comer cantidades demasiado pequeñas. Si esta situación se mantiene, existe el riesgo de no cubrir adecuadamente las necesidades nutricionales.
Durante un tratamiento con medicamentos de este tipo, puede ser especialmente importante priorizar:
- Proteínas: presentes en alimentos como pescado, huevos, carnes magras, legumbres, lácteos y alternativas vegetales.
- Verduras y frutas: aportan fibra, vitaminas, minerales y otros nutrientes.
- Alimentos ricos en fibra: pueden contribuir a una alimentación saludable y al buen funcionamiento intestinal.
- Grasas saludables: como aceite de oliva virgen extra, frutos secos y semillas.
- Agua y otros líquidos: especialmente si existen náuseas, vómitos, diarrea o una reducción importante de la ingesta.
La composición de la dieta debe adaptarse a las necesidades individuales, especialmente cuando existen enfermedades, otros tratamientos farmacológicos o dificultades para comer.
¿Se pierde solo grasa al adelgazar?
No necesariamente. Cuando una persona pierde peso, la reducción puede incluir grasa corporal, agua y masa libre de grasa, incluida la masa muscular.
Por eso, una estrategia nutricional adecuada no debería valorar únicamente los kilos perdidos. También debe prestar atención a la calidad de la alimentación y, cuando sea apropiado, a la realización de ejercicio de fuerza para ayudar a mantener la masa muscular.
Ozempic no sustituye una alimentación saludable
Los medicamentos para el control de determinadas enfermedades o del peso no deberían considerarse un sustituto de unos hábitos alimentarios adecuados.
El tratamiento y la alimentación deben plantearse de manera individualizada por profesionales sanitarios. Además, no todas las personas que desean perder peso son candidatas a estos medicamentos, y su utilización debe realizarse siguiendo las indicaciones médicas.
Si durante el tratamiento aparece una pérdida de apetito muy marcada, dificultad para mantener una ingesta suficiente, vómitos persistentes, deshidratación u otros síntomas preocupantes, es recomendable consultar con el profesional sanitario responsable del tratamiento.


